Solo el 22% de los más de 900.000 residentes marroquíes en España tiene un empleo registrado. La tasa de actividad femenina se hunde hasta el 42%, y entre los mayores de 45 años el abandono del mercado laboral es casi total. El Real Instituto Elcano confirma que su tasa de paro (27%) triplica la de los españoles (8%).
Marruecos es, desde hace años, la primera comunidad extranjera en España. Con cerca de 900.000 residentes legales —más de un millón si se suman los naturalizados—, la colonia marroquí supera en número a cualquier otra. Sin embargo, los datos oficiales dibujan una realidad incómoda que contradice el relato oficial sobre la integración laboral: solo el 22% de los marroquíes residentes en España cotizan activamente a la Seguridad Social. Esto significa que casi ocho de cada diez no tienen un empleo registrado, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI) recogidos por Mediatize.
Un colectivo que no trabaja ni busca trabajo
La Encuesta de Población Activa (EPA) correspondiente al cuarto trimestre de 2024 y los microdatos analizados por el Real Instituto Elcano en su informe Immigration and the employment market in Spain (III): Africans dibujan el perfil de un colectivo con una participación laboral muy inferior a la media. La tasa de actividad de los marroquíes es 19 puntos porcentuales menor que la de los inmigrantes subsaharianos y la de ocupación, 23 puntos inferior.
El dato más llamativo es el de las mujeres. Mientras que el 73% de las subsaharianas trabaja o busca empleo activamente, en el caso de las marroquíes ese porcentaje se desploma hasta el 42%. Es decir, seis de cada diez mujeres marroquíes en edad de trabajar son inactivas: no tienen empleo ni lo buscan. La dedicación exclusiva a labores domésticas es mucho más frecuente entre las marroquíes (17%) que entre las mujeres de otros países africanos (8%).
Mayores de 45 años: el abandono definitivo
El fenómeno es especialmente acusado entre los marroquíes de más de 45 años. Los estudios sociológicos realizados en la Comunidad de Madrid revelan que el 22,1% de los inmigrantes marroquíes encuestados afirma que nunca ha trabajado, y entre ellos el peso femenino es considerable. En el caso de las mujeres marroquíes, más del 80% solo ha trabajado en España en el servicio doméstico, y una cuarta parte de los marroquíes encuestados en distintos estudios no había trabajado nunca.
El Real Instituto Elcano, en su análisis basado en los microdatos de la EPA del cuarto trimestre de 2024, señala que los marroquíes presentan el nivel educativo más bajo de todos los grupos inmigrantes: una quinta parte no completó la educación primaria y solo una décima parte tiene titulación universitaria. Esta combinación de baja cualificación, edad avanzada y, en el caso de las mujeres, dedicación a tareas domésticas, explica en gran medida la escasa participación laboral.
El 27% de paro: el triple que los españoles
Entre quienes sí buscan empleo, la situación tampoco es halagüeña. La tasa de paro de los marroquíes se sitúa en el 27%, frente al 8% de los españoles y el 16% de los subsaharianos. Es decir, el desempleo entre los marroquíes triplica el de la población autóctona.
Los datos de Cataluña, la comunidad con mayor presencia marroquí, confirman esta realidad. Allí, el 54,2% de las mujeres marroquíes establecidas de forma regular están en paro y no trabajan, según datos del INE recogidos por La Razón. En el caso de los hombres, la tasa de desempleo alcanza el 27,1%, encabezando la lista de colectivos extranjeros sin trabajo en la región.
El 44% de los inmigrantes en edad laboral no cotiza
La situación de los marroquíes no es un caso aislado, pero sí el más extremo. Un análisis publicado por ABC y recogido por Digital Manacor revela que el 44% de los inmigrantes en edad de trabajar en España no están afiliados a la Seguridad Social. Mientras el 74,4% de los españoles cotiza, entre la población extranjera la cifra se desploma hasta el 56%.
El caso de Marruecos es paradigmático: de las 723.000 personas en edad de trabajar, la mitad está inactiva o fuera del sistema de cotización. Los expertos señalan que esta realidad cuestiona el mantra de que la inmigración es la garantía de las pensiones, ya que el crecimiento de la población no se traduce en nuevos cotizantes netos.
Las causas: reagrupación familiar y economía sumergida
El perfil de la inmigración marroquí explica en parte estos datos. Una parte significativa de los marroquíes que residen en España llegaron a través de procesos de reagrupación familiar, no como trabajadores. Los estudios de la Comunidad de Madrid señalan que la mayor proporción de inmigrantes que llegaron sin experiencia laboral previa se encuentra entre los marroquíes: durante el último año que vivieron en su país, el 38% eran estudiantes o amas de casa y el 11% no tuvieron empleo.
Además, muchos de los que trabajan lo hacen en la economía sumergida, sin contrato ni cotización. El sindicato Solidaridad —vinculado a Vox— sostiene que «la mayoría de los 900.000 marroquíes que viven en España no trabajan», aunque Maldita.es ha advertido que esa afirmación carece de respaldo oficial y que los datos disponibles muestran un porcentaje diferente. Según los datos de la Seguridad Social, a junio de 2024 había 335.262 marroquíes cotizantes sobre una población en edad laboral de 628.475, lo que arroja una tasa de cotización del 53% entre los residentes en edad de trabajar. La discrepancia entre ambas cifras se explica porque el 22% de cotización se calcula sobre el total de la población marroquí, incluidos los menores y los mayores de 65 años.
Un debate político en plena precampaña
Las cifras sobre la participación laboral de los marroquíes han irrumpido con fuerza en el debate político español a pocas semanas de las elecciones generales del 29 de noviembre. Formaciones como Vox han convertido la inmigración y la seguridad en ejes centrales de su discurso, mientras que el Gobierno defiende su gestión migratoria y atribuye las diferencias a factores estructurales y a la necesidad de reforzar la integración.
Lo que los datos oficiales dejan claro es que la brecha laboral entre los marroquíes y el resto de la población es profunda, persistente y especialmente acusada entre las mujeres y los mayores de 45 años. Una realidad que cuestiona tanto el relato triunfalista de la integración como las políticas de empleo diseñadas para corregirla.

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