Corea del Norte ha acusado a Estados Unidos y Corea del Sur de haber llevado a cabo una «brutal demostración de guerra nuclear» con el ejercicio de mesa «Iron Mace», celebrado entre el 29 de septiembre y el 2 de octubre, y ha advertido de que responderá acelerando el refuerzo de su capacidad de disuasión atómica. Según la información difundida por la agencia estatal norcoreana KCNA y recogida por medios internacionales como Yonhap, Infobae, CNA y SBS, el encargado de formular la denuncia fue Kim Jong-sik, primer subdirector del Departamento de Industria de Municiones del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea, quien calificó las maniobras como «el ejemplo más claro de que la ambición de Washington por aplastarnos con armas nucleares se mantiene intacta y con un nivel de peligro que aumenta día a día».
Un ejercicio diseñado para integrar medios nucleares y convencionales
El ejercicio «Iron Mace», que se celebra anualmente desde 2024, está diseñado supuestamente para entrenar la integración de las fuerzas nucleares estadounidenses con las tropas convencionales surcoreanas, un concepto conocido como Integración Convencional-Nuclear (CNI, por sus siglas en inglés). En esta edición, el Estado Mayor Conjunto de Corea del Sur hizo público por primera vez su celebración, a diferencia de años anteriores en los que se desarrolló a puerta cerrada para evitar una reacción negativa de Pionyang. La información disponible indica que el ejercicio se enmarca en las directrices del Grupo Consultivo Nuclear (NCG), un mecanismo creado por Seúl y Washington para coordinar la respuesta ante una eventual crisis nuclear en la península.
Kim Jong-sik no limitó sus críticas a «Iron Mace» y también se refirió a otros simulacros conjuntos, como «Freedom Flag» (ejercicio aéreo entre EE.UU. y Corea del Sur) y «Keen Sword» (entre EE.UU. y Japón), para sostener que estas actividades, «celebradas pública o secretamente», evidencian que Washington mantiene su objetivo de «aplastar» a Corea del Norte con armas nucleares. El comunicado, titulado «Nuestra política de defensa para acelerar el fortalecimiento de la disuasión nuclear nunca cambiará en lo más mínimo», reafirma que Pionyang empleará «medios nucleares aún más contundentes» para neutralizar cualquier amenaza a su soberanía.
El contexto: un arsenal en expansión y una tensión creciente
Las advertencias norcoreanas se producen en un momento en el que los organismos internacionales han documentado un aumento significativo de la capacidad nuclear del régimen. Según la información difundida por el Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA), Corea del Norte ha experimentado un «aumento muy serio» de su habilidad para producir armas nucleares, con indicios de una nueva instalación de enriquecimiento de uranio y una progresión «rápida» de las actividades en el complejo de Yongbyon. El director del IAEA, Rafael Grossi, estimó en abril de 2026 que el país ya posee «decenas» de ojivas nucleares.
A ello se suman las imágenes satelitales analizadas por expertos, que en octubre de 2026 apuntaban a una posible preparación de una nueva prueba nuclear en el sitio de Punggye-ri, si bien no se ha confirmado oficialmente su realización. El propio Kim Jong-un había ordenado en junio de 2026 una expansión «exponencial» del arsenal atómico durante una inspección a una instalación de producción de materiales nucleares, según informó KCNA en su momento.
En el plano intercoreano, la tensión ya era elevada antes del comunicado de este lunes. En septiembre de 2026 se produjo una explosión de una mina en la frontera, lo que llevó a Pionyang a amenazar con reanudar la propaganda por altavoces hacia el Sur antes de finales de octubre, aunque el ejército surcoreano ha señalado que, por el momento, no hay indicios de que esa medida se haya materializado.
Un mensaje emitido por un perfil inusual
Los analistas citados por la agencia taiwanesa CNA destacan que resulta inusual que sea Kim Jong-sik, un responsable del área de industria de municiones y miembro de la Comisión Militar Central, quien haya formulado públicamente la postura nuclear del régimen. Tradicionalmente, este tipo de declaraciones corresponden al Ministerio de Defensa o al Ministerio de Asuntos Exteriores norcoreano. El profesor emérito Yang Moo-jin, de la Universidad de Estudios Norcoreanos de Seúl, sugiere que las competencias de Kim Jong-sik podrían estar expandiéndose desde la investigación y producción de misiles hacia el ámbito de la política nuclear y de misiles. Esta circunstancia, según la información disponible, podría indicar un refuerzo del papel de los cuadros técnicos y militares en la definición de la estrategia disuasoria de Pionyang.
La secuencia de los hechos, tal y como la han reconstruido las fuentes consultadas, apunta a que el comunicado norcoreano no constituye una reacción espontánea, sino una toma de posición calculada: se produce semanas después de que concluyera el ejercicio que Pionyang denuncia, coincide con la divulgación pública de unas maniobras que antes se mantenían discretas y llega en un momento en el que la comunidad internacional constata un salto cualitativo y cuantitativo en la capacidad atómica del régimen. La pregunta que sobrevuela, según coinciden los análisis, no es tanto si Pionyang cumplirá su promesa de seguir expandiendo su arsenal —algo que las agencias de inteligencia dan por descontado—, sino hasta qué punto las maniobras conjuntas de EE.UU. y Corea del Sur, que Pionyang percibe supuestamente como un ensayo de ataque, alimentan una dinámica de acción-reacción que ambos bandos parecen dispuestos a mantener.


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