5 de octubre de 2026

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Flávio Bolsonaro y Lula se medirán en una segunda vuelta histórica el 25 de octubre tras una primera ronda marcada por el avance del bolsonarismo.

El senador del Partido Liberal supera al presidente con el 47,04% de los votos frente al 45,15%, en el balotaje más ajustado desde 1989

Brasil celebrará una segunda vuelta presidencial el próximo 25 de octubre después de que ninguno de los dos candidatos más votados superara el umbral del 50% de los votos válidos en la primera ronda celebrada este domingo. El Tribunal Superior Electoral (TSE) confirmó oficialmente que Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores (PT), disputarán el balotaje.

Con el 99% de las urnas escrutadas, el senador y heredero político de Jair Bolsonaro se impuso con el 47,04% de los votos válidos, equivalentes a 56.103.033 sufragios, mientras que el actual mandatario obtuvo el 45,15%, con 53.870.724 votos, una diferencia de algo más de dos millones de papeletas. Se trata de la segunda vuelta más ajustada desde 1989, según destacó el propio TSE.

Un vuelco electoral que las encuestas no anticiparon

El resultado de la primera vuelta supuso un vuelco inesperado respecto a lo que proyectaban las principales encuestadoras brasileñas. Datafolha calculaba en su último sondeo previo a los comicios una ventaja de tres puntos para Lula en primera vuelta (45% frente a 42% para Flávio Bolsonaro), una diferencia que quedaba dentro del margen de error de dos puntos porcentuales. Quaest también otorgaba una mínima ventaja al presidente con un 46% frente al 45% del senador.

Sin embargo, la tendencia se invirtió durante el escrutinio. Flávio Bolsonaro tomó la delantera desde las primeras horas del recuento y llegó a superar momentáneamente el 50% de los votos válidos, aunque esa ventaja se fue reduciendo a medida que avanzaba la contabilización. En las proyecciones de segunda vuelta, los sondeos ya anticipaban un empate técnico: Datafolha calculaba un 47% para Lula frente a un 46% para Flávio, mientras que AtlasIntel registraba un 50,1% para el presidente y un 49,9% para el senador, una diferencia de apenas dos décimas.

Los discursos de la noche electoral: “cambio” contra “estabilidad”

Tras conocerse los resultados, ambos candidatos pronunciaron discursos de marcado tono confrontacional que anticipan una campaña de alta polarización durante las tres semanas que restan hasta el balotaje.

Flávio Bolsonaro compareció ante los medios con un mensaje central: “La palabra es cambio. Brasil no aguanta más. Está decretado el fin de la era del PT”. El senador, que a sus 45 años aspira por primera vez a la Presidencia, atribuyó su resultado a que “casi 56 millones de brasileños depositaron su voto de confianza en el cambio”. Entre sus promesas electorales destacó la de conformar un “gobierno moderno con menos ministerios”, nombrar al menos a cuatro jueces del Tribunal Supremo que “no intenten interferir en las elecciones” y poner fin a la reelección presidencial.

Lula, por su parte, reconoció abiertamente que esperaba ganar en primera vuelta. “Les confieso que estaba convencido de que iba a ganar las elecciones en la primera vuelta”, afirmó en un discurso pronunciado en un hotel de la Avenida Paulista, en São Paulo. Lejos de mostrarse desanimado, el presidente ironizó señalando que “al pueblo le gusta” que dispute segundas vueltas: “Soy muy bueno en las eliminatorias, en el cara a cara”, agregó, definiendo esta nueva fase como “la hora de la verdad”.

El factor internacional: EE.UU. y el “Escudo de las Américas”

La campaña brasileña se ha desarrollado bajo la atenta mirada de la Casa Blanca. Donald Trump declaró en Truth Social que su aliado Flávio “iba a ganar”, añadiendo que “Sudamérica está volviendo a ser grande de nuevo”. El expresidente argentino Javier Milei acompañó a Flávio Bolsonaro durante la campaña, en el marco de la alianza que Trump bautizó como el “Escudo de las Américas”, una red de líderes derechistas aliados de Washington que busca inscribir a un nuevo socio en el Estado brasileño.

Este contexto internacional sitúa a Brasil como el último gran reducto progresista de América Latina, rodeado de una oleada ultraconservadora que ha sacudido la región en el último lustro. Las relaciones entre Lula y Trump han estado marcadas por tensiones comerciales, incluyendo la imposición de aranceles del 25% a determinados productos brasileños.

Un balotaje con dos modelos de país en juego

La segunda vuelta del 25 de octubre se presenta como un referéndum sobre dos proyectos contrapuestos para Brasil. Flávio Bolsonaro, que promete liberar a su padre —actualmente en arresto domiciliario por un intento de golpe de Estado en 2022—, ha centrado su campaña en la seguridad y en la reducción de la dependencia de los programas sociales. Lula, de 80 años, busca un cuarto mandato presidencial no consecutivo y ha contrapuesto sus doce años de políticas de inclusión social a lo que describe como el “pasado tenebroso” de la familia Bolsonaro.

Los votantes de los candidatos que quedaron fuera de la disputa —Augusto Cury (Avante, 2,9%), Renan Santos (Misión, 2,26%) y Ronaldo Caiado (PSD, 2,20%)— se convierten ahora en piezas clave para inclinar la balanza en un escenario de máxima polarización. La campaña de segunda vuelta arranca este lunes 5 de octubre, con ambos candidatos ya volcados en la captación de apoyos entre el electorado huérfano de representación.

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