19 de septiembre de 2026

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Defensa propuso activar el artículo 4 de la OTAN por la crisis de Ceuta y Moncloa lo descartó de plano.

Sumario: El Ministerio de Defensa planteó llevar la crisis migratoria de Ceuta al Consejo del Atlántico Norte, pero el Gobierno de Sánchez bloqueó la iniciativa para evitar internacionalizar el conflicto, según ha podido saber THE OBJECTIVE. La ministra Robles ha reclamado después a la OTAN «el mismo compromiso en el flanco sur que en el este», mientras el representante aliado para la Vecindad Sur admite que «la Alianza respondería» si España invocara el artículo 5.

La crisis migratoria que sacudió Ceuta a finales de julio ha dejado al descubierto una fractura en el seno del Ejecutivo español. El área asesora del Ministerio de Defensa, que dirige Margarita Robles, puso sobre la mesa en los primeros días de la emergencia la posibilidad de acudir a la OTAN invocando el artículo 4 del Tratado de Washington, según han confirmado a THE OBJECTIVE fuentes conocedoras de los despachos y reuniones técnicas de aquellas jornadas. La propuesta, que habría abierto una consulta formal entre los aliados sobre una amenaza a la integridad territorial de España, fue elevada a Moncloa y descartada de pleno por el gabinete de Pedro Sánchez. Tampoco contó con el respaldo del Ministerio de Exteriores que dirige José Manuel Albares.

La consulta, según las mismas fuentes, se iba a canalizar por la misma vía que utiliza Polonia para denunciar las incursiones aéreas rusas en su territorio, un precedente que Defensa consideraba plenamente aplicable al caso de Ceuta. Sin embargo, la Moncloa optó por gestionar la crisis como un «problema local» y evitar cualquier internacionalización, una estrategia que se ha mantenido de forma constante tanto ante el Parlamento Europeo —donde el PSOE ha trabajado para eludir una declaración conjunta sobre la ciudad autónoma— como ante la propia Alianza Atlántica.

El giro del Gobierno: de «violación territorial» a la cooperación con Rabat

La decisión de bloquear la vía de la OTAN se produjo después de un giro significativo en la posición oficial del Ejecutivo. En las primeras horas de la crisis, Defensa y Moncloa compartían la tesis de que lo ocurrido era una «violación de la integridad territorial de España», tal y como la calificó el propio Pedro Sánchez en sus primeras declaraciones. Pero esa sintonía se rompió apenas unos días después de la visita del presidente a Ceuta.

Con Sánchez ya de vacaciones en La Mareta, fueron los ministros de Exteriores e Interior quienes comenzaron a desvincular a Rabat de cualquier responsabilidad en el asalto. Albares destacó el 3 de agosto en TVE los avisos y la colaboración de Marruecos para frenar la entrada masiva de migrantes, mientras que Grande-Marlaska subrayó la cooperación de las fuerzas marroquíes tras una reunión de ministros de Interior de la UE. Ese cambio de relato dejó a Defensa sin base política para sostener su tesis del ataque híbrido y, con ella, la propuesta de acudir a la OTAN.

Robles redobla la presión sobre la OTAN

Lejos de haber quedado zanjada, la controversia ha resurgido esta misma semana con las declaraciones de la ministra de Defensa en el foro Diálogos para la Seguridad, organizado por El País en el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN). Robles urgió a la OTAN a asumir en el flanco sur «el mismo compromiso que en el este» y reivindicó que «Ceuta y Melilla son nuestra España, la mejor España». «Cuando una parte, como es el caso de Ceuta, sufre, sufrimos todos», subrayó la titular de Defensa, en un mensaje que fue interpretado en medios diplomáticos como un nuevo intento de forzar a la Alianza a pronunciarse sobre la situación de las ciudades autónomas.

La ministra puso el foco en la «enorme» preocupación del Gobierno por la situación en África y en la penetración de Rusia en la región, aunque evitó mencionar explícitamente la inmigración como factor desestabilizador.

Colomina: «La Alianza respondería» pero el artículo 5 no cubre Ceuta

En el mismo foro, el representante especial de la OTAN para la Vecindad Sur, Javier Colomina, admitió que «personalmente no tengo ninguna duda de que si España en algún momento decidiera invocar el artículo 5 por algo que ocurriera en Ceuta y Melilla, la Alianza respondería, porque España es un aliado comprometido». Sin embargo, el alto cargo aliado reconoció que el artículo 6 del Tratado de Washington —que delimita el ámbito geográfico de la defensa colectiva— no incluye expresamente a Ceuta ni a Melilla, una exclusión que ya explicitó el exsecretario general Jens Stoltenberg en 2022.

Colomina también señaló que, desde el punto de vista conceptual, los aliados decidieron hace años que el artículo 5 podría aplicarse ante campañas de guerra híbrida, aunque la definición de estas sigue siendo «un poco indefinida». Preguntado por la crisis de Ceuta, evitó calificarla directamente al considerarla «una cuestión política interna» sobre la que la OTAN no se pronuncia salvo que un aliado decida llevarla al Consejo del Atlántico Norte, pero añadió que ante un episodio de estas características «es difícil no pensar que pueda existir un componente de guerra híbrida».

El diplomático español contextualizó esta posibilidad en un marco más amplio de utilización de los flujos migratorios como herramienta de presión, citando como precedentes las actuaciones de Bielorrusia en las fronteras con Lituania y Polonia.

La vía que nunca se activó

El artículo 4 del Tratado del Atlántico Norte, cuya invocación planteó Defensa y bloqueó Moncloa, establece que los aliados se consultarán cuando, en opinión de cualquiera de ellos, esté amenazada la integridad territorial, la independencia política o la seguridad de cualquiera de las partes. A diferencia del artículo 5, no implica una respuesta militar automática, pero sí obliga a una ronda de consultas en el seno del Consejo del Atlántico Norte.

La no activación de esta vía —ni siquiera a nivel de consultas— contrasta con la estrategia seguida por otros socios europeos ante amenazas híbridas. Polonia y Estonia han invocado recientemente el artículo 4 para denunciar incursiones aéreas rusas en su espacio soberano, activando así el mecanismo de solidaridad aliada. En el caso de Ceuta, esa opción estuvo sobre la mesa de Moncloa durante los primeros días de la crisis, pero fue descartada antes de que llegara a materializarse.

Fuentes diplomáticas consultadas por este medio señalan que la negativa de Moncloa a internacionalizar la crisis respondió a una doble motivación: evitar un choque frontal con Marruecos, cuyo papel como socio estratégico en el control migratorio el Gobierno ha subrayado de forma reiterada, y no alimentar un debate sobre la exclusión de Ceuta y Melilla del paraguas del artículo 5 de la OTAN. Esa exclusión, que ahora el propio representante aliado para el flanco sur ha vuelto a poner de manifiesto, sigue siendo una de las cuestiones más sensibles de la política de defensa española.


Fuentes consultadas:

  • THE OBJECTIVE: «Defensa propuso acudir a la OTAN por Ceuta pero Moncloa lo descartó» (19/09/2026).
  • Europa Press: «Robles urge a la OTAN a asumir en el flanco sur el mismo compromiso que en el este» (17/09/2026).
  • Huffington Post: «El mando de la OTAN para el Sur ‘no tiene ninguna duda’ de que la Alianza ‘respondería’ si España recurre al artículo 5 por Ceuta» (17/09/2026).
  • Infodefensa: «Javier Colomina, representante de la OTAN para la Vecindad Sur, cree que si España invoca el artículo 5 por Ceuta, ‘la alianza respondería'» (17/09/2026).
  • Ministerio de Defensa de España: documentación sobre la exclusión de Ceuta y Melilla del artículo 5 de la OTAN.

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