13 de septiembre de 2026

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La AfD se consolida como tercera fuerza en Berlín mientras el cordón sanitario se agrieta en la capital

A cinco días de las elecciones del 20 de septiembre, la ultraderecha alemana roza el 18% de intención de voto, duplicando su resultado de 2023. La caída del SPD a un histórico 10% y el auge de Die Linke dibujan un parlamento fragmentado donde ninguna coalición tradicional alcanza la mayoría

Berlín, 15 de septiembre de 2026 — La capital alemana se enfrenta este domingo a unas elecciones que pueden redefinir el equilibrio de poder en el corazón político de Europa. A menos de una semana de los comicios, todas las encuestas coinciden en un diagnóstico incómodo: la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se consolida como tercera fuerza con entre el 17% y el 18% de intención de voto, casi duplicando el 9,1% que obtuvo en las elecciones repetidas de febrero de 2023. El partido de Kristin Brinker, que ya ha reivindicado públicamente su ambición de gobernar la ciudad, se sitúa por delante del Partido Socialdemócrata (SPD), que se hunde hasta un histórico 10%.

Un parlamento fragmentado sin mayorías claras

El escenario que dibujan los sondeos es de una fragmentación sin precedentes. La última encuesta de Forschungsgruppe Wahlen para ZDF, publicada el viernes 11 de septiembre, coloca a Die Linke en primera posición con el 23% de los votos, seguida de la CDU con el 21%. Los Verdes se mantienen en el 16%, mientras que el SPD —que ha gobernado la ciudad durante décadas— cae al 10%. La Alianza Sahra Wagenknecht (BSW), que concurre por primera vez en Berlín, no alcanzaría el umbral del 5% necesario para entrar en el parlamento, quedándose en el 3%.

Esta configuración deja al actual senado de coalición entre la CDU y el SPD sin mayoría. Según los cálculos de Forschungsgruppe Wahlen, las únicas alianzas aritméticamente viables serían una coalición de izquierdas —Die Linke, Los Verdes y SPD— o una gran coalición de centro-derecha —CDU, Los Verdes y SPD—. En ambos casos, la suma de escaños apenas superaría la mayoría necesaria, lo que anticipa un gobierno débil y potencialmente inestable.

El hundimiento socialdemócrata y el escándalo que lo agrava

La debacle del SPD berlinés se ha visto agravada por un escándalo de última hora que ha sacudido la campaña. Steffen Krach, candidato socialdemócrata a la alcaldía, está siendo investigado por un presunto delito de cohecho relacionado con donativos de una empresa del sector sanitario cuando formaba parte del consejo que supervisaba la gestión de diez clínicas municipales en la región de Hannover. La fiscalía de Hannover ordenó el registro de dos inmuebles en Berlín y uno en Hannover el pasado 9 de septiembre, apenas diez días antes de los comicios.

Aunque un portavoz de Krach ha rechazado «con total determinación» las acusaciones y ha asegurado que cooperará «de forma integral y transparente» con las autoridades, el daño electoral parece irreversible. Los sondeos de ZDF se realizaron entre el 7 y el 10 de septiembre, es decir, parcialmente antes de que trascendiera la investigación, lo que sugiere que el suelo del SPD podría ser aún más bajo el día de la votación.

La paradoja de la AfD: auge electoral, aislamiento político

A pesar de su crecimiento espectacular —de 9,1% en 2023 a un 17-18% proyectado—, la AfD berlinesa sigue siendo un partido con escaso poder de influencia real. Ninguna otra formación está dispuesta a pactar con ella, y su candidata a la alcaldía, Kristin Brinker, ha admitido implícitamente esta realidad al centrar su campaña en la presión externa y en la narrativa de la «victimización» del partido por parte del establishment político.

El programa electoral de la AfD para Berlín, aprobado sin votos en contra en un congreso celebrado en Brandeburgo a finales de mayo, incluye propuestas que han generado un amplio rechazo en el espectro político. Entre ellas destacan la creación de un «Landesamt für Einwanderung, Asyl und Remigration» —una oficina específica para gestionar deportaciones—, la introducción de un sistema de puntos para la adjudicación de vivienda pública que priorizaría a los residentes de larga duración, la imposición de la bandera alemana en todas las escuelas y la prohibición del lenguaje inclusivo en el ámbito educativo. La propuesta de «toques de queda nocturnos para delincuentes juveniles reincidentes» ha sido especialmente criticada por organizaciones de derechos civiles.

El factor Merz: Berlín como referéndum sobre el canciller

Más allá de la política local, las elecciones berlinesas se han convertido en un termómetro del liderazgo de Friedrich Merz. La aplastante victoria de la AfD en Sajonia-Anhalt el pasado 6 de septiembre —con un 43,8% de los votos— ya supuso un golpe devastador para el canciller, cuyo partido, la CDU, se hundió al 17,2%. Ahora, una nueva derrota en la capital —especialmente si la CDU queda por detrás de Die Linke— podría desencadenar una crisis interna en el partido conservador y debilitar aún más la posición de Merz en el gobierno federal.

El secretario general de la CDU en Berlín, Lukas Krieger, ha intentado desmarcar los comicios locales de la dinámica nacional: «Berlín es particularmente difícil. Cada vez se perfila más un duelo entre la CDU y Die Linke», declaró a Deutsche Welle. Sin embargo, la sombra del canciller planea sobre una campaña en la que la CDU ha evitado mencionarlo explícitamente para no arrastrar el desgaste del gobierno federal.

Die Linke: de la irrelevancia a la posibilidad de gobernar

El gran beneficiado de esta fragmentación es Die Linke, el partido de la izquierda radical que en 2023 obtuvo apenas el 12,2% de los votos. Las encuestas lo sitúan ahora en el 21-23%, lo que convertiría a su candidata, Elif Eralp, en una seria aspirante a convertirse en la primera alcaldesa-gobernadora de Berlín procedente de la izquierda radical. Eralp, de 45 años, ha centrado su campaña en la defensa de los servicios públicos, el control de los alquileres y una política migratoria basada en derechos humanos.

Sin embargo, su camino hacia la alcaldía no está exento de obstáculos. Incluso si Die Linke gana las elecciones, necesitaría el apoyo del SPD y de Los Verdes, dos partidos que han mostrado reticencias a gobernar con la izquierda radical. La propia Eralp ha reconocido que la aritmética parlamentaria es «complicada» y ha abogado por explorar «todas las vías posibles» para desbloquear la situación.

Unas elecciones con consecuencias europeas

El resultado del domingo trasciende las fronteras alemanas. Berlín es la capital de la mayor economía de la Unión Europea y un símbolo histórico de la reconstrucción democrática tras la Segunda Guerra Mundial. Un parlamento donde la ultraderecha es la tercera fuerza, el SPD está en mínimos históricos y el cordón sanitario depende de coaliciones frágiles envía una señal preocupante sobre la salud de la democracia liberal en Europa.

La pregunta que sobrevuela la campaña no es solo quién gobernará Berlín, sino si el sistema político alemán será capaz de contener a la AfD sin recurrir a los atajos que la propia formación ultraderechista denuncia. La respuesta llegará el domingo. Y con ella, un mensaje que resonará en toda Europa.

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