Los sindicatos reciben con escepticismo el anuncio de la carrera horizontal docente mientras la huelga indefinida del 14 de octubre sigue en pie. CSIF rechaza reabrir una negociación «que ya ha fracasado dos veces» y exige una subida lineal e inmediata para los 68.899 docentes públicos madrileños
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, aprovechó la segunda jornada del Debate sobre el Estado de la Región para anunciar una de las medidas estrella de su paquete educativo: una carrera profesional horizontal con seis grados que permitirá a los docentes incrementar sus retribuciones hasta en 350 euros mensuales. El anuncio, sin embargo, llegó con más preguntas que respuestas y con un calendario que los propios protagonistas desconocen.
El sistema, cuyos detalles «se negociarán en la Mesa sectorial de Educación», establecerá seis niveles que los docentes irán superando «a medida que acumulen méritos y años de servicio». La Comunidad valora la formación, la participación en proyectos, la innovación educativa y la asunción de responsabilidades en los centros. El grado máximo supondrá hasta 350 euros adicionales al mes, una cantidad «independiente de otros complementos o productividades ya establecidos». El objetivo declarado es «retener el talento y la experiencia» y reconocer «desde el principio con el máximo grado a los docentes actuales que llevan una larga trayectoria».
El curso 2026/27 ha arrancado con un récord de 68.899 maestros y profesores en la educación pública madrileña, según los datos aportados por el Ejecutivo regional. Todos ellos, en teoría, podrán beneficiarse del nuevo sistema. En la práctica, la letra pequeña sigue sin escribirse.
CSIF rechaza la negociación: «Queremos una subida salarial real»
La respuesta sindical no se ha hecho esperar. CSIF Educación Madrid ha rechazado de plano reabrir la negociación de la carrera profesional horizontal y ha reclamado una subida salarial inmediata para el profesorado. El sindicato recuerda que la carrera profesional «ya se ha intentado negociar en varias ocasiones durante los últimos años sin que se haya traducido en mejoras económicas reales».
Miguel Ángel González Martínez, responsable de CSIF Educación Madrid, ha sido especialmente crítico con el anuncio: «El volver a negociar por tercera vez una carrera profesional docente es dilatar meses de negociación, de tiras y aflojas, cuando lo que necesita el profesorado desde ya es mejorar sus retribuciones». El sindicato advierte además de que una nueva negociación «puede convertirse en una forma de aplazar decisiones de calado hasta las próximas elecciones, manteniendo al profesorado inmerso en mesas de negociación sin que se produzcan avances tangibles».
Como alternativa, CSIF reclama la creación de un Complemento de Capitalidad, una cantidad económica que se incorpore directamente a la nómina de todos los docentes de la región para compensar el elevado coste de vida y reducir las diferencias salariales respecto a otras comunidades autónomas. La medida, insisten, debería aplicarse «a todo el profesorado, incluidos funcionarios de carrera e interinos, independientemente de su antigüedad, cuerpo o especialidad».
El PSOE: «Una subida salarial se cobra, una carrera se recorre»
La oposición parlamentaria ha interpretado el anuncio como un movimiento electoralista más que como una política educativa. Esteban Álvarez, responsable de Educación del PSOE en la Asamblea, ha resumido la crítica con una frase que ha corrido como la pólvora en los grupos de docentes: «Ayuso no ha anunciado que vaya a subir 350 euros al mes el sueldo de los docentes, ha anunciado que podrían llegar hasta 350 euros, pero no sabemos con cuántos años, con qué requisitos, en qué nivel, cuántos profesores lo cobrarán ni cuándo empezarán a cobrarlo. Una subida salarial se cobra, una carrera se recorre, y no es lo mismo».
El anuncio se produce, además, en plena cuenta atrás para la huelga indefinida convocada por el Comité de Huelga a partir del 14 de octubre, que exige una subida salarial de 600 euros al mes para todos los docentes, sin condiciones. La coincidencia temporal no es casual: el Ejecutivo de Ayuso busca desactivar el conflicto antes de que las aulas se conviertan en el escenario de un pulso que recuerda al de las educadoras infantiles, en huelga desde el inicio de curso.
La comparación que incomoda: Madrid, a la cola en salario docente
El anuncio de la carrera profesional no resuelve la brecha salarial que separa a Madrid de otras comunidades. Según un informe de UGT-Enseñanza, las diferencias entre autonomías «pueden estar por encima de los 400 euros mensuales y superar los 1.500 euros al final de la carrera docente». Extremadura y la Comunidad Valenciana ofrecen los salarios más bajos, mientras que Cataluña «mejora su posición conforme se avanza en el tiempo» y Asturias destaca por su complemento de evaluación docente.
Un dato revelador del informe es que los docentes españoles necesitan 39 años para alcanzar la remuneración máxima, y el incremento salarial es «inferior al 9% después de 10 años de experiencia, y del 16% tras 15 años». Solo al final de la carrera docente se alcanza un 43% de aumento. En ese contexto, la promesa de 350 euros adicionales «en el grado máximo» suena a horizonte lejano para un profesor que acaba de empezar.
La carrera profesional horizontal que Ayuso pretende implantar se inspira en modelos como el de Cantabria, donde los salarios máximos al término de la carrera docente alcanzan los 3.755 euros brutos para maestros y 4.194 para profesores de Secundaria, con complementos y antigüedad incluidos. Pero la diferencia fundamental es que Cantabria alcanzó esos niveles a través de un acuerdo de adecuación retributiva firmado con la Consejería, no de una promesa anunciada en un debate parlamentario.
El pulso que definirá el curso
La carrera profesional horizontal, tal y como está planteada, deja sin respuesta las preguntas que más importan a los docentes: ¿cuántos años se necesitan para pasar de un grado a otro? ¿Cuántos profesores alcanzarán realmente el grado máximo? ¿Cuándo empezará a pagarse? ¿Y qué ocurre con los interinos, que representan una parte significativa de la plantilla madrileña? El anuncio de Ayuso establece «las líneas generales de la futura carrera profesional, pero no detalla todavía los requisitos definitivos para acceder a cada uno de los seis grados».
La negociación en la Mesa Sectorial será el campo de batalla donde se dirima si los 350 euros se convierten en una subida real o en un nuevo horizonte inalcanzable. CSIF ya ha anunciado que no piensa «perder el tiempo» en otra negociación interminable. El PSOE exige «una subida salarial se cobra». Y el Comité de Huelga mantiene el calendario de movilizaciones: si no hay acuerdo antes del 14 de octubre, las aulas madrileñas vivirán su primer paro indefinido en años.
El Ejecutivo de Ayuso ha convertido la carrera profesional en el eje de su ofensiva educativa para desactivar el conflicto. Pero los sindicatos no parecen dispuestos a aceptar promesas a cambio de esperar. La pregunta que sobrevuela la Asamblea de Madrid no es si la carrera profesional es una buena idea, sino si los docentes madrileños están dispuestos a seguir esperando a que se concrete mientras los recibos de la luz y el alquiler no entienden de grados.

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