La Alianza Atlántica celebrará en Tan-Tan una sesión del programa DEEP para suboficiales africanos, mientras Washington ultima la construcción del AMTEC, un megacentro militar con academia de drones a apenas 200 kilómetros de Canarias.
Marruecos está dando un salto cualitativo en su posicionamiento geoestratégico. En apenas dos meses, el Reino se ha convertido en el epicentro elegido por las dos grandes potencias militares de Occidente para proyectar su influencia en el continente africano. La OTAN, a través de su Programa de Mejora de la Educación en Defensa (DEEP), y Estados Unidos, mediante el acuerdo con AFRICOM para crear el Centro Africano de Entrenamiento y Experimentación Multidominio (AMTEC), han colocado a Rabat en el centro de una nueva arquitectura de seguridad regional que redefine el mapa militar del norte de África.
La OTAN apuesta por la formación de suboficiales africanos
La Alianza Atlántica prepara la celebración en territorio marroquí, entre finales de 2026 y principios de 2027, de una sesión de su programa DEEP destinada a reforzar la formación militar de países socios africanos. El programa, creado en 2007, tiene como objetivo fortalecer la educación y el entrenamiento militar del personal de los países socios de la OTAN en Europa, Asia y África. Rabat se incorporó oficialmente al DEEP en 2025, y el informe anual de la Alianza presentado el pasado abril por el secretario general Mark Rutte ya destacaba a Marruecos como un «socio clave en su flanco sur».
La sesión, revelada inicialmente por la publicación Africa Intelligence, estará orientada principalmente a las capacidades y formación de suboficiales de varios ejércitos africanos. Según el embajador marroquí ante la UE, Ahmed Réda Chami, las discusiones estratégicas con la Alianza ya están en marcha. No se trata, como precisa la propia Alianza, de que la OTAN haya delegado en Marruecos el entrenamiento general de todos los ejércitos africanos, sino de una actividad concreta de cooperación militar. Su relevancia reside en el papel que Rabat adquiere como anfitrión y articulador de una formación dirigida a personal de otros países del continente.
El AMTEC: un centro militar de última generación a las puertas de Canarias
Apenas seis semanas después de la conclusión del ejercicio African Lion 2026 —el mayor del continente, con más de 5.600 efectivos de 40 naciones—, el 13 de julio las Fuerzas Armadas Reales marroquíes y el Mando de Estados Unidos para África (AFRICOM) firmaron un memorando para desarrollar en Tan-Tan el Centro Africano de Entrenamiento y Experimentación Multidominio (AMTEC).
El complejo, cuya entrada en funcionamiento está prevista para 2030, contará con tres componentes principales: una zona de entrenamiento multidominio, una academia especializada en drones y un centro de innovación y experimentación. Su ubicación en Tan-Tan, a unos 200 kilómetros de Lanzarote y 270 de Fuerteventura, ha encendido las alarmas en el Archipiélago canario.
Preocupación en Canarias por la militarización del entorno
La instalación del AMTEC y las recientes pruebas de misiles de largo alcance en sus inmediaciones han generado una creciente inquietud en Canarias. El secretario general de Nueva Canarias-Bloque Canarista, Luis Campos, ha denunciado que esta infraestructura «viene a profundizar en la militarización» del entorno geográfico del Archipiélago. La formación política ha anunciado la presentación de iniciativas institucionales contra «las pruebas, ensayos y maniobras» vinculadas a estas instalaciones. Incluso el grupo parlamentario de Coalición Canaria en el Congreso ha solicitado información al Gobierno sobre el centro de Tan-Tan.
Dos iniciativas que convergen en una misma tendencia
La sesión del programa DEEP de la OTAN y el megacentro AMTEC son dos iniciativas diferentes, aunque convergen en una misma tendencia: Marruecos se está consolidando como un nodo para la formación, interoperabilidad e innovación militar occidental en el norte de África. El Reino ha firmado en los últimos años acuerdos militares con varios países africanos, entre ellos Etiopía y Ruanda, y el general Mohammed Berrid participó en julio en la conferencia de jefes de Estado Mayor de 35 naciones africanas en Luanda.
Un cambio de paradigma en la seguridad regional
El giro estratégico de Washington y la OTAN hacia Marruecos se produce en un contexto de creciente tensión en el Sahel y el norte de África. La inestabilidad en la región, los conflictos armados y la amenaza yihadista han impulsado a las potencias occidentales a buscar socios fiables en el continente. Rabat, con su estabilidad institucional y su creciente capacidad militar, se ha postulado como ese aliado.
El acuerdo de defensa para 2026-2036, firmado en Washington el pasado abril, sustituye al de octubre de 2020 y sitúa a Marruecos en una nueva dimensión estratégica. Para Estados Unidos, supone un reposicionamiento en el continente africano en un momento de creciente competencia con China y Rusia.
La elección de Marruecos tanto por Estados Unidos como por la OTAN confirma el creciente protagonismo del Reino en la formación de los ejércitos africanos. Una tendencia que, a juicio de los analistas, redefinirá el equilibrio de poder en la región y que, para España, plantea nuevos desafíos geopolíticos en su frontera sur.

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