30 de agosto de 2026

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Una exeurodiputada francesa carga contra Sánchez: «Europa no es la conserjería de España»

Florence Kuntz, que fue miembro del Parlamento Europeo entre 1999 y 2004, publica una columna en la prensa marroquí en la que denuncia el «cheque en blanco» que España pretende de la UE y recuerda los 35.000 millones que ya ha recibido en fondos de cohesión


La crisis migratoria de Ceuta ha abierto un nuevo frente diplomático en el seno de la Unión Europea. La exeurodiputada francesa Florence Kuntz —miembro del Parlamento Europeo entre 1999 y 2004 por el extinto Rassemblement pour la France— ha publicado una columna en el diario marroquí Le360 en la que lanza una dura advertencia al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez: Europa no está para asumir indefinidamente las consecuencias de las decisiones políticas adoptadas en Moncloa.

El artículo, titulado «Lo que Ceuta le cuesta a los europeos», llega apenas unos días después de que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reclamara la colaboración de Frontex, Europol y la Agencia de Asilo de la Unión Europea para reforzar los trabajos de identificación y la tramitación de los expedientes de los migrantes llegados a la ciudad autónoma. Una petición que, según Kuntz, evidencia una peligrosa tendencia del Ejecutivo español a trasladar a sus socios comunitarios la factura de sus propias políticas migratorias.

Las cifras que esgrime la exdiputada

Kuntz basa su argumentación en datos concretos. La exparlamentaria recuerda que España es «el tercer beneficiario de la política de cohesión europea», habiendo recibido 35.000 millones de euros para el periodo 2021-2027. A esa cantidad, añade más de 1.500 millones de euros procedentes de los fondos comunitarios destinados a asilo, migración, fronteras y seguridad interior. A todo ello se suman 114 millones de euros en ayudas de emergencia, de los cuales aproximadamente 28 millones se habrían destinado específicamente a Ceuta.

«Un Estado miembro no puede reclamar que sus socios asuman de forma duradera las consecuencias de decisiones políticas nacionales», sostiene Kuntz en su columna. La exeurodiputada es especialmente gráfica en su advertencia: España no puede convertir a la Unión Europea en su «conserjería», ni interpretar el respaldo comunitario a Ceuta y Melilla como un «cheque en blanco» indefinido.

El Pacto de Migración, en el punto de mira

La crítica de Kuntz no se detiene en las cifras. La exparlamentaria vincula lo sucedido en Ceuta con las tensiones que atraviesa el Pacto Europeo sobre Migración y Asilo, que entró en vigor el pasado 12 de junio. Apenas dos días después de la avalancha migratoria, 22 Estados miembros solicitaron una reunión urgente para abordar la crisis. La carta, según Kuntz, referenciaba «un reproche dirigido directamente a Madrid» por un posible «efecto llamada» derivado de las políticas de regularización del Gobierno español.

Sánchez respondió entonces apelando a la «solidaridad europea» y reprochando a sus socios que arremetieran contra España en lugar de apoyarla ante la presión sobre una frontera exterior de la Unión. Sin embargo, la reunión se saldó con la mayoría de los países reclamando una «línea más dura» en la defensa de las fronteras, la lucha contra las redes de tráfico de personas y la agilización de las devoluciones.

«Bastaron unos pocos días para evidenciar los límites del Pacto y reabrir el debate migratorio para el resto de la legislatura», sentencia la exeurodiputada.

El contraste entre Sánchez y Meloni

Kuntz establece en su columna una comparación explícita entre la política migratoria de Pedro Sánchez y la de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Según la exparlamentaria, el Gobierno italiano solicita cooperación a sus socios mientras mantiene una política migratoria más restrictiva. A Sánchez, por el contrario, le atribuye un planteamiento más permisivo, que relaciona con las políticas de regularización y con las restricciones jurídicas que afectan a determinadas devoluciones fronterizas en España.

«La solidaridad europea no elimina la responsabilidad de cada Gobierno sobre sus decisiones migratorias», concluye Kuntz, en una frase que resume el núcleo de su argumentación.

Un contexto de creciente aislamiento

Las palabras de Kuntz se producen en un momento de notable soledad para Sánchez en el tablero europeo. La crisis de Ceuta ha alineado a la derecha europea contra el presidente español, mientras países como Italia, Dinamarca y Países Bajos han endurecido sus posiciones en materia migratoria. El propio Sánchez ha denunciado el «egoísmo» de algunos de sus socios en una carta remitida a Bruselas.

Mientras tanto, el Gobierno sigue adelante con su solicitud de ayuda comunitaria. La petición de refuerzos a Frontex, Europol y la Agencia de Asilo busca acelerar la tramitación de los expedientes de los migrantes que aún permanecen en Ceuta. Pero, como advierte Kuntz, la factura de la crisis podría acabar repercutiendo en los presupuestos comunitarios y, por extensión, en los contribuyentes de toda Europa.

¿Hasta dónde llega la solidaridad europea?

La columna de Florence Kuntz plantea una pregunta incómoda para el Ejecutivo de Sánchez: ¿puede un país miembro reclamar ayuda comunitaria de forma indefinida mientras mantiene políticas migratorias que sus socios consideran desestabilizadoras? La respuesta, a juicio de la exeurodiputada, es clara: Europa no es una «conserjería» al servicio de los Gobiernos nacionales.

El Gobierno español mantiene, por su parte, una posición diametralmente opuesta. Sánchez ha insistido en que la protección de Ceuta afecta al conjunto de la Unión y no exclusivamente a España. Sin embargo, las palabras de Kuntz —publicadas en un medio marroquí y recogidas ya por la prensa española— añaden un nuevo elemento de presión a un Ejecutivo que acumula críticas tanto en el ámbito nacional como en el europeo.

La cuestión de fondo, en cualquier caso, sigue abierta: ¿cuánta solidaridad está dispuesta a asumir Europa y en qué condiciones? La respuesta a esa pregunta determinará no solo el futuro de Ceuta, sino también el de las políticas migratorias del conjunto de la Unión.

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