La finca experimental de El Encín, en Alcalá de Henares, no solo ha sido noticia esta semana por lograr la primera acreditación en España para identificar variedades de vid mediante análisis de ADN. Detrás de ese hito científico se esconde un patrimonio vegetal de valor incalculable: la Colección de Variedades de Vid de El Encín, considerada la más importante de España, la segunda de Europa y la tercera del mundo por su número de accesiones.
Este banco de germoplasma, gestionado por el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA), mantiene más de 3.075 variedades cultivadas en la propia finca, que se traducen en unas 3.900 accesiones o entradas de material vegetal. Cada una de ellas guarda un perfil genético único que, gracias a la nueva acreditación ENAC, puede ser ahora contrastado con muestras de viveros, bodegas o viticultores para determinar con precisión su identidad varietal.
Un «DNI» genético para proteger la autenticidad del vino
La capacidad de identificar una variedad de vid a través de sus marcadores de ADN —utilizando la técnica de microsatélites (SSR) recomendada por la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV)— supone un salto cualitativo en la lucha contra el fraude en el sector vitivinícola. Tal y como han señalado expertos en biotecnología, el análisis genético del vino permite confirmar el origen y la autenticidad de un caldo, verificando si lo que dice la etiqueta de la botella se corresponde con la realidad.
No es un problema menor. Recientemente, la Guardia Civil desmanteló una red internacional que falsificaba vinos bajo la Denominación de Origen Calificada Rioja. La acreditación de El Encín proporciona ahora una herramienta oficial y estandarizada para que los organismos públicos, las bodegas y los viticultores puedan certificar la trazabilidad y autenticidad de sus productos, desde la viña hasta la botella.
Un legado que arrancó hace décadas
La colección de El Encín fue uno de los primeros bancos de vid creados en Europa. Su importancia trasciende lo comercial: es un reservorio de biodiversidad que conserva variedades autóctonas, algunas de ellas en peligro de desaparición, y que sirve como banco de recursos genéticos para programas de mejora vegetal frente a amenazas como el cambio climático o nuevas plagas.
Con esta nueva acreditación —que se suma a la de otros cinco laboratorios del IMIDRA, tres de ellos ubicados en la propia finca de El Encín—, la Comunidad de Madrid consolida su posición como referente en la investigación vitivinícola de vanguardia. El reconocimiento, concedido conforme a la norma UNE-EN ISO/IEC 17025, no solo avala la competencia técnica del centro, sino que sitúa a España en el mapa de la genómica aplicada al mundo del vino.

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