26 de agosto de 2026

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La peor catástrofe natural en décadas arrasa el norte de Nepal: más de 70 muertos y casi 400 desaparecidos tras una avalancha de hielo y rocas

El desbordamiento del río Bhotekoshi, provocado por un seísmo en la frontera con el Tíbet, ha devastado distritos enteros, arrasado puentes, carreteras y una decena de centrales hidroeléctricas, y ha dejado a cientos de personas incomunicadas

Nepal vive horas de incertidumbre y dolor. Una violenta inundación repentina ha arrasado este miércoles el distrito de Rasuwa, en la zona fronteriza con el Tíbet, dejando tras de sí una estela de destrucción que ya se cobra la vida de al menos 72 personas, según el último balance oficial de la Autoridad Nacional para la Reducción del Riesgo de Desastres (NDRRMA). La cifra, sin embargo, es provisional, ya que los equipos de rescate continúan peinando la zona y el número de desaparecidos asciende a cerca de 400.

El drama se desencadenó poco después de las nueve de la mañana, cuando una masa de agua, hielo y rocas irrumpió de forma súbita en el cauce del río Bhotekoshi procedente del lado tibetano. Las primeras hipótesis apuntan a que un terremoto en la región provocó el desprendimiento de una avalancha que bloqueó el río aguas arriba, generando un muro de agua de entre 8 y 10 metros de altura que lo arrasó todo a su paso.

El impacto ha sido devastador. Localidades enteras como Timure, Rasuwagadhi y Syabrubesi —este último, puerta de entrada a la popular ruta de senderismo de Langtang— han quedado sepultadas bajo el barro y los escombros. La furia del agua ha destrozado más de 19 puentes y al menos 40 kilómetros de carreteras, dejando incomunicadas a decenas de comunidades. Un tramo de 18 kilómetros entre Syaphrubesi y Rasuwagadhi ha desaparecido por completo.

La catástrofe no solo ha golpeado a la población civil. El sector energético, pilar de la economía nepalí, ha sufrido un duro revés: doce centrales hidroeléctricas han resultado dañadas, lo que ha supuesto la desconexión de 431 megavatios de la red nacional. Una de las más afectadas es la central de Langtang Khola, que precisamente iba a iniciar sus pruebas de funcionamiento en dos días. Sesenta trabajadores de este proyecto permanecen incomunicados, entre ellos 35 que se encontraban en el interior de un túnel cuando llegó la riada.

La tragedia también ha alcanzado a las fuerzas de seguridad y al personal administrativo. Treinta y dos agentes de la Policía y la Fuerza Armada se encuentran desaparecidos tras el derrumbe de sus puestos en Timure, Syaphrubesi y Rasuwagadhi. Quince empleados de la oficina de aduanas de Timure y una veintena de trabajadores de nueve sucursales bancarias también están en paradero desconocido.

En medio de este escenario de desolación, las autoridades han movilizado un dispositivo de rescate sin precedentes. Más de 1.100 efectivos del Ejército y la Policía Armada trabajan contrarreloj, apoyados por una docena de helicópteros. Sin embargo, las labores de búsqueda se ven constantemente obstaculizadas por el mal tiempo y las complicadas condiciones meteorológicas, que han obligado a varias aeronaves a regresar a Katmandú sin poder descargar suministros. Pese a todo, 88 personas han sido rescatadas con vida.

El gobierno nepalí ha declarado la alerta máxima en toda la cuenca del río Trishuli, advirtiendo a las comunidades de los distritos de Nuwakot, Dhading, Gorkha y Chitwan que el peligro no ha pasado. El punto donde el río fue bloqueado aún no se ha despejado por completo, por lo que una nueva crecida no se descarta.

Mientras las familias de los desaparecidos aguardan noticias con la angustia clavada en el rostro, Nepal se enfrenta a una de sus peores crisis humanitarias de los últimos tiempos. La magnitud de los daños y el número de víctimas, que no deja de crecer, convierten esta jornada en una de las más trágicas de la historia reciente del país himalayo.

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