En el día en que Ucrania conmemora el 35º aniversario de su independencia de la Unión Soviética, el primer ministro británico, Andy Burnham, ha realizado su primer viaje oficial a Kiev para anunciar una decisión que supone un antes y un después en la cooperación militar entre ambos países: el Reino Unido entregará a Ucrania los planos clasificados de los misiles de largo alcance Storm Shadow para que pueda fabricarlos en su propio territorio.
El acuerdo, cerrado durante el encuentro de Burnham con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, permitirá a la empresa europea de defensa MBDA desclasificar información técnica sobre los componentes británicos del misil, allanando el camino para que Ucrania y Francia establezcan líneas de ensamblaje locales del arma. Se trata de uno de los movimientos más estratégicamente significativos de Londres desde el inicio de la invasión rusa.
De receptor a fabricante: un cambio de paradigma
Hasta ahora, los aliados occidentales entregaban a Ucrania misiles ya fabricados, con restricciones de uso y cantidades limitadas. Proporcionar los planos y especificaciones técnicas cambia radicalmente el tablero: Ucrania deja de ser un mero receptor de armamento para convertirse en un productor nacional, reduciendo su dependencia de los envíos occidentales —que son lentos y políticamente sensibles— y aumentando su capacidad de disuasión.
El misil Storm Shadow —conocido como SCALP en su versión francesa— es un arma de precisión de largo alcance diseñada para atacar objetivos estáticos y preplanificados. Con un peso de 1.300 kilogramos, una longitud de 5,1 metros y un alcance de hasta 250 kilómetros (unas 150 millas), permite golpear centros logísticos, bases aéreas, depósitos de munición y refinerías de petróleo en territorio ruso. Puede operar tanto de día como de noche y en cualquier condición meteorológica, gracias a sus avanzados sistemas de navegación.
«Ucrania es el frente que mantiene a Europa a salvo»
Burnham, que asumió el cargo de primer ministro hace apenas unas semanas, ha querido dejar claro que el respaldo británico a Kiev es inquebrantable. «En el 35 aniversario de la independencia de Ucrania, el pueblo ucraniano no debe tener ninguna duda: el Reino Unido está con ustedes hoy y durante todo el tiempo que sea necesario» , declaró el líder laborista antes de su llegada a la capital ucraniana.
En su comparecencia junto a Zelenski, Burnham fue especialmente contundente: «A pesar de las ultrajantes amenazas de Rusia a mi país, el Reino Unido continuará apoyando a Ucrania. Este es el momento de mantener la presión sobre Rusia, de asfixiar su capacidad para financiar esta guerra ilegal» . Y añadió: «Ucrania ha sido el protector de Europa, no una carga para nuestra seguridad, sino la primera línea que mantiene a Europa a salvo» .
El primer ministro británico depositó una ofrenda floral en el Cementerio Memorial Militar Nacional y recibió de manos de Zelenski un reconocimiento en nombre del pueblo británico por el apoyo brindado a Ucrania durante la guerra.
Rusia: «Reino Unido echa leña al fuego»
La reacción de Moscú no se ha hecho esperar. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha cargado con dureza contra la decisión británica, acusando a Londres de «participar en la guerra» del lado de Ucrania y de «echar más leña al fuego» . «Tenemos una postura extremadamente negativa hacia este plan» , afirmó Peskov, quien subrayó que Reino Unido «azuza las llamas de forma metódica y regular y actúa habitualmente para evitar cualquier progreso en las conversaciones de paz» .
El portavoz del Kremlin advirtió además de que las fuerzas rusas ya están «obteniendo datos relevantes para identificar los lugares de producción de estos misiles» y «adoptando medidas para destruir las instalaciones relevantes» . El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, ha comunicado que cualquier infraestructura o vehículo que albergue tecnología militar británica se convertirá en un «objetivo legítimo» para sus fuerzas armadas.
Tensión diplomática al máximo: embajador ruso retirado
El anuncio de Burnham llega en un momento de máxima tensión entre Londres y Moscú. Rusia ya había retirado a su embajador en el Reino Unido, Andrei Kelin, el pasado 21 de julio, y hasta la fecha no ha presentado a ningún candidato para sustituirlo. Según informa el Sunday Times, la falta de un sustituto ha degradado de facto las relaciones diplomáticas, lo que hace temer una ruptura total de la comunicación entre ambos países.
Un portavoz de la embajada rusa declaró que Kelin había realizado «considerables esfuerzos para mantener los contactos y canales de comunicación» con el Reino Unido, y acusó al gobierno británico de optar por una «senda de confrontación» con Rusia. La retirada de un embajador es una de las formas más graves que tiene un gobierno de expresar su malestar sin llegar a romper del todo los vínculos diplomáticos.
Una jornada de anuncios en Kiev
La entrega de los planos de los misiles no ha sido el único anuncio de calado durante la jornada del 24 de agosto en Kiev. Noruega ha comprometido 9.200 millones de euros adicionales en ayuda militar y humanitaria para Ucrania a lo largo de 2026. Finlandia, por su parte, ha firmado un acuerdo con Ucrania para cooperar en el desarrollo y producción de sistemas no tripulados, incluyendo una empresa conjunta para buques de superficie no tripulados.
Burnham tiene previsto copresidir su primera reunión de la «Coalición de los Voluntarios» —el grupo de una treintena de países que apoyan a Ucrania en su defensa a largo plazo— junto al canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron.
El misil que ya ha demostrado su eficacia
Ucrania ya ha utilizado con éxito los misiles Storm Shadow y SCALP contra objetivos militares rusos en territorios ocupados, incluyendo Crimea. Entre los ataques más destacados se encuentran el bombardeo de una planta química en Briansk y el impacto contra una importante refinería de petróleo en Novoshakhtinsk que abastecía a las tropas rusas.
El exjefe del MI6, Richard Moore, calificó la entrega de los planos como una «señal muy importante» para Ucrania, y elogió la «extraordinaria» capacidad de Kiev para desarrollar su propia industria de defensa. El ministro de Defensa británico, Luke Pollard, admitió que el Reino Unido ha «agotado el material que estaba donando» a Ucrania, lo que explica el giro hacia la transferencia de tecnología y planos de fabricación.
La decisión de Burnham de compartir tecnología altamente clasificada subraya hasta qué punto el Reino Unido está dispuesto a llegar para apoyar a Ucrania, incluso a riesgo de tensar aún más sus ya deterioradas relaciones con Moscú. «Rusia no debe tener ninguna duda de nuestra determinación. No retrocederemos hasta que haya una paz justa y duradera» , sentenció el primer ministro británico.

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