El exilio a Butarque, la retirada de la concesión del estadio y el hartazgo de una afición que boicotea los partidos han provocado una rebelión sin precedentes en la plantilla franjirroja, con Sergio Camello y Óscar Trejo como principales altavoces del malestar
El Rayo Vallecano atraviesa la crisis institucional más grave de su historia reciente. Y lo hace, paradójicamente, en el mejor momento deportivo de las últimas décadas: el equipo compite con solvencia en Primera División y la pasada temporada disputó la final de la UEFA Conference League. Pero el éxito sobre el césped no ha sido suficiente para tapar unas grietas que, temporada tras temporada, se han ido agrandando hasta convertirse en un abismo que separa a la propiedad del club de sus propios cimientos.
El exilio a Butarque: la gota que colmó el vaso
El detonante de la explosión actual fue la decisión de la Comunidad de Madrid de retirar al Rayo la concesión del Estadio de Vallecas por «graves deficiencias» en su mantenimiento que, según el organismo regional, comprometían la seguridad y la salubridad de los aficionados. El club se vio obligado a disputar sus partidos como local a 15 kilómetros de su hogar, en Butarque, el estadio del CD Leganés.
El primer partido en el exilio, disputado este jueves contra el Alavés y que acabó con empate 1-1, fue un símbolo de la fractura. Las gradas de Butarque apenas registraron 4.280 espectadores, muy lejos de los más de 14.000 que suelen llenar Vallecas. No fue casualidad: la afición había anunciado un boicot masivo y cumplió su amenaza.
Camello: «Estamos agotados, esto nos distancia a las tres partes»
El malestar de la grada ha saltado al césped. Y quien puso voz al hartazgo del vestuario fue Sergio Camello, autor del gol rayista en Butarque y uno de los jugadores más queridos por la afición. Sus declaraciones a pie de campo, recogidas por DAZN, fueron un aldabonazo que recorrió todo el entorno del club.
«Vallecas es nuestra casa y no concebimos otra cosa. Esto es una bola de nieve que se hace cada año más grande y estamos agotados porque esto nos distancia a las tres partes«, afirmó el delantero, en una clara alusión a jugadores, directiva y afición. «Nosotros siempre vamos a estar del lado de la afición. Somos una plantilla humilde que creemos en la justicia y no nos ayuda nadie».
Camello fue más allá y cargó contra la escasa asistencia a Butarque, pero no para criticar a los aficionados, sino para comprender su ausencia. «Ha venido demasiada gente para la situación que es», llegó a decir. «Espero que esto se solucione pronto porque nos ayudará más que la gente que pueda venir».
El delantero, que lleva seis goles en sus últimos ocho partidos de Liga, dejó claro que el vestuario está unido a la afición en esta batalla: «Esta plantilla ha dado todo por ponernos de lado de la afición. Siempre vamos a estar al lado de la afición».
Trejo, desde el retiro: «Lo más digno es que den un paso al lado»
Si las palabras de Camello fueron un terremoto, las de Óscar Trejo han sido el tsunami definitivo. El excapitán argentino, que colgó las botas hace apenas unos meses tras 334 partidos oficiales con la camiseta franjirroja, ha publicado un comunicado en redes sociales que no deja títere con cabeza.
«La gente ya no los aguanta más», escribió Trejo en referencia directa a la cúpula directiva encabezada por Raúl Martín Presa. Y su mensaje fue un ultimátum: «Lo más digno es que den un paso al lado y salgan del club de una vez».
Trejo, que en su día ya denunció que Presa no se presentó el día de la firma de su renovación, ha vuelto a cargar contra el propietario del club desde el retiro. «Dejen que el club pueda crecer», añadió en su comunicado, en un llamamiento a la reflexión que resuena con fuerza en el vallecano.
Cota y otras voces que se suman al clamor
El excapitán Trejo no es el único que ha alzado la voz. Días antes, otra leyenda del club, Cota, que defendió la camiseta del Rayo durante 16 temporadas, ya había apuntado directamente a Presa. «Este año me ha costado muchísimo renovar mi abono. Cada vez me cuesta más», confesó el exfutbolista. Y lanzó una pregunta que retumba en el barrio de Vallecas: «Raúl, si no quieres a la afición ni a Vallecas y no respetas su historia, ¿qué coño haces aquí?».
La Plataforma ADRV y los Bukaneros, los grupos de aficionados más representativos, han pedido el boicot total y han instado a los socios a solicitar la devolución del importe de los abonos por los partidos que se disputen fuera de Vallecas. La bronca a Presa a su salida al palco de Butarque fue otro de los episodios de una noche que quedará grabada en la memoria de los aficionados.
Un conflicto que viene de lejos
La paciencia de la afición lleva años agotándose. A Raúl Martín Presa, propietario del club desde hace quince años, los seguidores le achacan «una discutible gestión en el día a día de la entidad y, sobre todo, una profunda desconexión con su filosofía histórica y con el barrio de Vallecas».
La retirada de la concesión del estadio, pese a que muchos señalan a la Comunidad de Madrid como tan culpable o más que Presa del evidente deterioro del campo, ha sido vista por la afición como una oportunidad para redoblar las críticas contra el empresario. «La directiva está a otra cosa, es como si no lo viesen, no lo entienden. Son unos extraños ahí mandando», se escuchaba en la previa del partido en Butarque.
Lo deportivo, en segundo plano
En lo estrictamente deportivo, el Rayo empató 1-1 ante el Alavés en un partido marcado por las lesiones de Isi Palazón y Augusto Batalla, que obligaron al equipo a realizar todos sus cambios alrededor de la hora de partido. Camello adelantó a los suyos, pero un error defensivo permitió a Mariano Díaz empatar cerca del minuto 80.
Pero ni el resultado ni el juego importan ahora en Vallecas. La prioridad es otra. El vestuario, liderado por Camello, ha dado un paso al frente para alinearse con una afición que se siente ninguneada, traicionada y desposeída de su identidad. La bola de nieve, como dijo el delantero, sigue creciendo. Y cada día que pasa sin una solución, la grieta entre el club y su gente se hace más profunda.

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