24 de octubre de 2026

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La Fiscalía antiterrorista francesa investiga el tiroteo de Trappes como un acto terrorista con móvil racista.

Un hombre de 39 años, identificado como Kevin T., supuestamente abrió fuego con una metralleta contra viandantes en dos localidades al suroeste de París. El balance provisional es de un muerto y cinco heridos, entre ellos una niña de 12 años que recibió ocho impactos de bala.

El viernes 23 de octubre, la región de Île-de-France volvió a ser escenario de un episodio de violencia armada que ha conmocionado al país. Según la información difundida por la Fiscalía Nacional Antiterrorista (PNAT), un individuo armado con una metralleta del tipo Sten disparó varias ráfagas contra personas que se encontraban en la vía pública en las localidades de Trappes y La Verrière, ambas en el departamento de Yvelines. El suceso, que presuntamente se prolongó durante unos quince minutos, ha sido asumido por el PNAT, que ha abierto una investigación por “asesinato en relación con una empresa terrorista” con la agravante de haber sido cometido por motivos racistas.

El modus operandi: un recorrido mortal de quince minutos

De acuerdo con las fuentes consultadas por Radio France, el sospechoso inició su recorrido en su domicilio de Plaisir y se dirigió primero a Trappes, donde supuestamente abrió fuego desde el interior de un Renault Clio gris en la plaza Van Gogh y en la plaza Louis Pergaud, cerca de un parque infantil. En ese punto, un joven de 26 años de origen africano falleció tras recibir el impacto de una ráfaga.

Según la información disponible, el atacante continuó su trayecto hacia una gasolinera en la carretera nacional 10, donde hirió a otra persona, y posteriormente se desplazó hasta La Verrière. Allí, frente a una farmacia y en el barrio de Bois de l’Étang, presuntamente disparó contra dos trabajadores de la construcción, que resultaron gravemente heridos. Entre las víctimas se encuentra una niña de 12 años que, de acuerdo con las declaraciones del alcalde de La Verrière recogidas por los medios, recibió ocho impactos de bala y fue intervenida de urgencia; su estado, según las últimas informaciones, se encuentra estabilizado.

El perfil del sospechoso: antecedentes comunes, pero sin ficha terrorista

El presunto autor de los hechos, Kevin T., de 39 años y nacido en Saint-Cyr-l’École, fue detenido poco después del mediodía en la localidad vecina de Coignières por agentes de la Brigada Anticriminalidad. De acuerdo con las fuentes judiciales citadas por la prensa francesa, el detenido contaba con antecedentes policiales por delitos de derecho común —principalmente relacionados con la seguridad vial y conducción bajo los efectos del alcohol—, pero no estaba fichado como radicalizado ni era conocido por los servicios de inteligencia (DGSI).

El registro de su domicilio y de su vehículo ha aportado elementos que, según la Fiscalía, refuerzan la hipótesis de una acción premeditada. En el interior del Renault Clio, los agentes encontraron la metralleta Sten utilizada en el ataque y granadas de gases lacrimógenos. En su vivienda, supuestamente, se halló un artefacto explosivo casero compuesto por tres bombonas de gas conectadas a un temporizador, un dispositivo trampa que, al parecer, estaba diseñado para detonar cuando las fuerzas de seguridad acudieran a registrarlo. Además, las autoridades han detenido a un familiar cercano del sospechoso como parte de la investigación.

El factor racial: de la hipótesis del alcalde a la calificación de la Fiscalía

La calificación jurídica de los hechos ha evolucionado rápidamente a lo largo de la jornada. El alcalde de Trappes, Ali Rabeh, fue el primero en apuntar a un posible móvil racista e islamófobo, argumentando que la mayoría de las víctimas eran personas de origen inmigrante: el fallecido era de origen africano y uno de los heridos graves, de origen magrebí. Según sus declaraciones, el atacante “disparaba al azar” y “quería hacer una masacre”.

La Fiscalía Antiterrorista ha recogido esa hipótesis y ha incluido en su investigación la circunstancia agravante de que los hechos se cometieron “por la pertenencia real o supuesta de las víctimas a una raza, etnia, nación o religión determinada”. En la esfera política, el presidente Emmanuel Macron se desplazó hasta Trappes y calificó lo ocurrido como un “atentado terrorista racista”, afirmando que se trata de un “punto de inflexión” en la República. La líder de la extrema derecha, Marine Le Pen, condenó también el acto y pidió que la justicia sea “implacable”.

Incógnitas abiertas

A pesar de la contundencia de las calificaciones oficiales, según la información disponible, persisten cuestiones sin resolver. La investigación deberá determinar si el sospechoso actuó en solitario o si contó con algún tipo de apoyo, así como esclarecer el origen de la metralleta Sten, un arma de fabricación británica de la Segunda Guerra Mundial que no es de fácil adquisición en el mercado negro actual. Por el momento, de acuerdo con las fuentes consultadas, no se ha establecido un vínculo directo con ninguna organización terrorista organizada, y el foco de los investigadores se centra en la posible radicalización individual del detenido en un contexto de creciente tensión social y política en Francia.

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