2 de septiembre de 2026

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Moscú desafía a Moncloa: «Sin pruebas, no hay nada de qué hablar» tras las acusaciones de Sánchez

La portavoz de Exteriores rusa, María Zajárova, exige a España «hechos concretos con cifras, fechas y nombres» que respalden la implicación del Kremlin en la crisis de Ceuta, y reprocha a Sánchez haber acudido a la prensa antes que a los canales diplomáticos. Mientras, Bruselas matiza el relato del presidente: Rusia intentó «sacar partido» de la crisis, pero no existen pruebas de que la provocara.

La tensión diplomática entre España y Rusia ha escalado a un nuevo nivel este martes después de que el Kremlin, a través de su portavoz del Ministerio de Exteriores, María Zajárova, exigiera al Gobierno de Pedro Sánchez que presente «hechos concretos que requieran verificación» sobre la presunta implicación rusa en la crisis migratoria de Ceuta.

La respuesta de Moscú llega apenas 24 horas después de que el presidente del Gobierno señalara en una entrevista en la Cadena SER a redes vinculadas a Rusia e Israel como responsables de la difusión de bulos que, según su tesis, contribuyeron a desencadenar la entrada masiva de 72.000 migrantes en la ciudad autónoma los pasados 30 y 31 de julio. Sánchez vinculó directamente esta supuesta campaña de desinformación con la política exterior «valiente» de España en los conflictos de Ucrania y Gaza.

«Sin cifras, fechas y nombres, no hay nada de qué hablar»

«Cuando hay acusaciones debe haber hechos concretos que después requieren verificación. Y solo después de esto se puede hablar sobre una acusación que, de alguna forma, pueda ser tomada en serio», ha declarado Zajárova en una rueda de prensa. La portavoz ha sido contundente: «Sin hechos, sin materiales respaldados con cifras, fechas y nombres, simplemente no hay nada de qué hablar».

La diplomática rusa ha criticado duramente la estrategia de Moncloa. «Madrid no hizo nada de esto y enseguida corrió a los micrófonos para hacer declaraciones sin materiales que las apoyen». En su opinión, el Gobierno español podría haberse dirigido «directamente a Moscú para abordar este asunto en vez de ir directamente a la prensa».

«No hay pruebas que apoyen la supuesta implicación de Rusia en la crisis migratoria en España», ha sentenciado Zajárova, añadiendo que «por esa regla de tres, cualquier otro país podría haber estado implicado, habida cuenta de que no existen pruebas que apoyen estas acusaciones».

El Kremlin ya negó cualquier implicación el lunes

La respuesta de la portavoz confirma la línea marcada el lunes por el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, quien ya había rechazado cualquier tipo de implicación rusa en la crisis con un escueto «No, nada que ver». En aquel momento, Peskov se limitó a descartar que las autoridades rusas tuvieran algo que ver con lo sucedido en la frontera sur de Europa.

El Gobierno español se atrinchera en «informes internos»

Pese a la contundente respuesta de Moscú, el Ejecutivo español mantiene sus acusaciones. La portavoz del Gobierno, Elma Saiz, ha respaldado las palabras de Sánchez y ha asegurado que el Gabinete cuenta con «informes internos del Ministerio de Asuntos Exteriores» que sustentan la acusación. Saiz ha citado además un informe de la Comisión Europea del pasado 6 de agosto que señalaba a Rusia como un «foco de desinformación» sobre lo ocurrido en Ceuta.

Sin embargo, el Gobierno no ha concretado qué pruebas concretas obran en esos informes ni ha respondido a la exigencia de Moscú de presentar «materiales verificables».

Bruselas desmiente a Sánchez: Rusia no provocó la crisis

Las declaraciones de Zajárova coinciden con un matiz de gran calado procedente de Bruselas. El Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea (SEAE) ha confirmado que ha identificado «intentos por parte de Rusia de sacar partido» a la crisis de Ceuta, pero ha subrayado que no disponen de pruebas que demuestren que la entrada masiva de migrantes «fuera provocada por la desinformación de actores estatales extranjeros».

«Han observado una importante actividad de desinformación en redes sociales que busca aprovecharse de ella, avivar las divisiones y aumentar la desinformación», pero no existen pruebas de que este tipo de acciones estén detrás de la tesis defendida por Sánchez. La UE, por tanto, contradice la narrativa del presidente español, que había situado a Rusia e Israel como actores clave en el origen de la crisis.

El doble frente diplomático: Israel también carga contra Sánchez

La ofensiva diplomática contra el relato de Moncloa no se limita a Moscú. El ministro de Exteriores de Israel, Gideon Saar, ya había acusado el lunes a Sánchez de «mentir descaradamente» al vincular a su país con la difusión de bulos. «Seguir difundiendo mentiras difamatorias no distraerá de la vergonzosa incapacidad de Sánchez para gestionar los asuntos de su país», afirmó Saar en un mensaje en redes sociales.

Las relaciones entre España e Israel se encuentran en su momento más delicado desde que el Ejecutivo de Netanyahu llamara a consultas a su embajadora en Madrid en mayo de 2024, tras el reconocimiento por parte de España del Estado palestino.

La crisis de Ceuta, un mes después

A un mes de la avalancha migratoria, la ciudad autónoma sigue sin recuperar la normalidad. Las cifras de migrantes que permanecen en Ceuta siguen siendo objeto de controversia: mientras el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, mantiene la cifra de 5.000 personas, el Gobierno de la Ciudad Autónoma eleva la estimación a cerca de 10.000.

La comunidad educativa se prepara para un inicio de curso marcado por la incertidumbre y la falta de seguridad, con familias que ya han anunciado que no llevarán a sus hijos a los colegios si no se garantizan condiciones mínimas. Mientras tanto, la manifestación convocada para esta tarde en la plaza de Cibeles promete ser un nuevo termómetro del descontento social.

Conclusión

Pedro Sánchez ha abierto un doble frente diplomático con Rusia e Israel en el peor momento posible, y ahora se enfrenta a la exigencia de Moscú de presentar pruebas concretas que respalden sus acusaciones. La UE, lejos de respaldar plenamente su tesis, ha matizado que no existen evidencias de que la desinformación rusa provocara la crisis. El presidente del Gobierno, que ya enfrenta duras críticas de la oposición por su gestión de la crisis migratoria, ve cómo su relato se tambalea tanto en el plano nacional como en el internacional. La pregunta que resuena en los pasillos de Moncloa y en las calles de Ceuta es clara: ¿podrá el Gobierno demostrar lo que ha afirmado ante la comunidad internacional, o se quedará solo con sus «informes internos»?

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