31 de agosto de 2026

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El agua de las piscinas municipales de Alcalá, en el aire tras un rechazo político que deja el suministro químico en vilo

La votación de este lunes en el Consejo Rector de la Ciudad Deportiva Municipal ha abierto un interrogante sobre el futuro inmediato de las instalaciones acuáticas de la ciudad. El rechazo a la prórroga del contrato de productos químicos y mantenimiento de los equipos de dosificación —con los votos en contra de PP, PSOE y Más Madrid y únicamente el respaldo de Vox— ha dejado a las piscinas municipales en una situación de incertidumbre que trasciende el debate político y afecta directamente a los miles de usuarios que cada temporada utilizan estas instalaciones.

Un horizonte de incertidumbre

La propuesta que no salió adelante permitía mantener el servicio durante un año, desde el 3 de septiembre de 2026 hasta el 2 de septiembre de 2027. Según ha explicado el presidente de la Ciudad Deportiva Municipal y portavoz de Vox, Víctor Acosta, la decisión del Consejo Rector deja ahora a los gestores del organismo en una carrera contrarreloj. La estrategia prevista pasa por llenar al máximo los depósitos de productos químicos existentes para ganar un margen de maniobra mientras se estudian alternativas. Sin embargo, el propio Acosta ha advertido de que, si esas reservas se agotan antes de que se habilite una solución definitiva, no será posible garantizar el mantenimiento del agua ni las condiciones higiénico-sanitarias necesarias para mantener abiertas las piscinas.

El escenario, aunque por el momento no implica el cierre de ninguna instalación, cobra una relevancia especial en un contexto en el que la temporada estival ya ha concluido pero se avecina el inicio del nuevo curso deportivo, con escuelas de natación y actividades acuáticas programadas en las piscinas municipales.

Un precedente de tensiones en la gestión

La votación no ha hecho sino agravar las discrepancias que Vox y el Partido Popular mantienen en el seno del Ayuntamiento. La formación que preside el Consejo Rector ha aprovechado la ocasión para recordar que el PP votó recientemente en contra de otro expediente relativo al suministro de trofeos y medallas de la Ciudad Deportiva, un gesto que interpretan como parte de una estrategia de confrontación sistemática.

Pero más allá de los reproches políticos, el rechazo de la prórroga plantea una pregunta que afecta directamente a los bañistas: ¿quién garantizará el suministro de los productos necesarios para el tratamiento del agua una vez finalice el periodo actualmente cubierto?

El contexto de un verano complicado

La preocupación por la gestión de las piscinas municipales no es nueva en Alcalá de Henares. Durante el pasado verano, las instalaciones ya estuvieron en el punto de mira. A principios de julio, una piscina municipal fue desalojada por un episodio de contaminación fecal que obligó a su precinto e hipercloración. Meses antes, en marzo, se detectó contaminación por Pseudomona Aeruginosa en dos de las tres piscinas municipales de verano —El Val y El Juncal—, y la tercera, O’Donnell, también fue precintada. Estos antecedentes sitúan la decisión del Consejo Rector en un contexto de especial sensibilidad sanitaria, donde cualquier fallo en el suministro de productos químicos podría tener consecuencias graves para la salud de los usuarios.

El precedente de La Bisbal del Penedès

Aunque en Alcalá no se ha producido ningún incidente de este tipo, el riesgo que acecha a unas instalaciones que no cuentan con el suministro químico garantizado no es teórico. El pasado mes de julio, una mala combinación de productos químicos en la piscina municipal de La Bisbal del Penedès (Tarragona) provocó una nube tóxica que dejó diecisiete personas heridas, cuatro de ellas de gravedad. El incidente, causado por una mezcla incorrecta durante la manipulación de cloro y otros productos, obligó a evacuar la instalación y a recomendar a la población que cerrara puertas y ventanas y no se acercara a la zona. Un recordatorio de que la gestión de los productos químicos en las piscinas no es un asunto menor: los niveles de cloro deben revisarse al menos tres veces al día, y los profesionales encargados de esta tarea deben conocer con exactitud qué productos no se pueden mezclar y cómo manipularlos.

¿Qué alternativas quedan?

La Ciudad Deportiva Municipal tendrá ahora que buscar una solución para garantizar el suministro más allá de las reservas acumuladas. El contrato rechazado no era el único posible, pero su negativa obliga a iniciar un nuevo proceso que, previsiblemente, llevará tiempo. Mientras tanto, la incógnita sobre si las piscinas podrán mantener su actividad con normalidad durante los próximos meses sigue abierta. Lo que en el Consejo Rector de este lunes fue una votación técnica —una prórroga, un plazo, un suministro— se ha convertido en una cuestión de salud pública, gestión municipal y, sobre todo, de confianza para los usuarios que cada año acuden a estas instalaciones.

La evolución de los acontecimientos en las próximas semanas determinará si este rechazo queda en un episodio menor de la política local o si, por el contrario, se convierte en el germen de un problema mucho mayor para el servicio público de piscinas de Alcalá de Henares.

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